viernes, 22 de octubre de 2010
De profesión: MAMÁ
Cuando era pequeñita quería ser profesora, bailarina, asistente social, patinadora artística... y mamá.
Después crecí, llego la adolescencia, surgieron problemas y deje de estudiar.
Crecí un poquito mas y me puse a trabajar en lo primero que pude para ganar dinero y poderme así, emancipar.
En mi no surgía por entonces esa necesidad que sienten algunas mujeres de especializarse en una carrera, de conseguir un puesto determinado, o tener una brillante carrera profesional, hice mío aquello de “trabajar para vivir y no vivir para trabajar”, por que mis aspiraciones en la vida, iban por otros derroteros.
Sin embargo un buen día descubrí sin gran asombro que deseaba ser madre.
Sin gran asombro por que siempre quise serlo, pero siempre pensaba en ello como algo lejano, de cara a un futuro indeterminado y sin embargo de repente la idea de ser madre tenia carácter de urgencia, quería serlo ya, en ese momento y sin esperar mas,
La suerte quiso que tomar la decisión y obtener los resultados ocurriera muy deprisa, casi sin tiempo de pensar en donde nos estábamos metiendo.
En ese momento comencé por primera vez a sentir la necesidad de informarme, de saber como actuar, como y por que sucedían las cosas, que podía esperar de la maternidad y que podía yo ofrecer como madre a esa personita que aun no había nacido.
Durante el embarazo me empape todo lo que encontraba sobre lactancia, sueño, partos, educación, introducción de alimentos, retirada de pañal, chupete, biberones, la entrada al cole, las rabietas…
Por algún motivo y a pesar de que las fuentes que me informaban no eran muchas ,ni muy variadas, pero si las que abastecían a medio mundo con mas experiencia que yo, todo lo que leía me parecía correcto y creí tener las ideas muy claras,(como no hacerlo si hasta en las revistas y en la tele se aconsejaba actuar así?) hasta que llego el día en que por fin tuve a mí niño en brazos por primera vez, el instinto me decía que debía actuar de determinada manera, pero las visitas y enfermeras y todo cuanto había leído me decían que no hacia lo correcto, y yo, madre primeriza e insegura asumía que llevaban razón.
Pero de repente un día estando sola con mi niño, cuando aun nos estábamos conociendo y adaptando el uno al otro, sentí la imperiosa necesidad de mandar muy lejos todas las recomendaciones y seguir mi instinto y los dictados de mi corazón, al principio con reservas ,aun pensaba que estaba cometiendo un error e incluso me “escondía” de la gente y no les contaba la verdad:
Preguntaban: ”Que tal duerme?”
Yo respondía:”como un bendito…”
Sentenciaban:”pero el solito en su habitación, no lo metas nunca contigo en la cama, que son muy listos y se acostumbran!!”
Y yo sonrojada respondía:” no, no, el solito..”
Pero poco a poco al ver que la situación mejoraba y que mi hijo era feliz , me fui sintiendo mas valiente, me anime a seguir buscando información, leí y leí, busque y busque, hasta que por fin encontré un grupo de mamás que como yo abogaban por la crianza basada en el respeto y el cariño hacia los niños, que defendían lo mismo que defendía desde mi silencio yo y eso me ayudo a crecerme y me dio alas, para mostrarme ante la gente como soy y como pienso, enseñarles que mi manera de criar y educar a mi hijo, aun no siendo la misma que la de la inmensa mayoría, era igualmente valida y que daba estupendos resultados.
Es un trabajo de fondo, es una carrera contra corriente, a veces es duro de explicar, sobre todo si cuando lo hago mi intención es la de concienciar a la gente, pero no me importa en absoluto, merece la pena el esfuerzo y pienso seguir estudiando y trabajando en ello por que ahora sin duda, puedo decir que de profesión, he querido siempre ser, soy y seré Mamá.
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